19 de enero de 2016

La cena de fin de año: qué nos comimos en las elecciones 2015

Entrada: Buenos Aires, alma de piedra
El 24 de octubre era difícil siquiera imaginarse que Mauricio Macri llegaría a ser presidente, que la persona (y el grupo de personas) que representa lo peor de la política nacional actual armaría un gabinete, manejaría policías, escuelas, hospitales, parques nacionales, transportes, energía y sueldos de millones de personas.
Luego de haber cometido excesos y actos ilegales de todo tipo y color en la Ciudad de Buenos Aires, de haberla transformado en una usina de negocios y haberle recortado presupuesto año tras año a educación y salud creó una ciudad completamente nueva, una ciudad donde los que tienen poco o nada no asumen derechos sino que perciben servicios (http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-115173-2008-11-17.html, http://www.pagina12.com.ar/diario/sociedad/3-121852-2009-03-20.html, http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-268230-2015-03-16.html). Creó un ciudadano pasivo y apático hasta para defender lo que le corresponde, y activo para criticar al que lo defiende; habitar, curarse, educarse, pasaron a ser otro ámbito lucrativo para diversas empresas que no sólo se beneficiaron con contratos con la Ciudad sino que -gracias a la desidia en el manejo de lo público- la desfalcaron.
La educación fue progresivamente desfinanciada (http://chequeado.com/ultimas-noticias/esteban-bullrich-se-invirtio-en-escuelas-un-50-mas-que-la-gestion-anterior/) y ello implicó dejar en el olvido obras prometidas para 2012 o 2013 (el edificio nuevo de la Rogelio Yrurtia, todavía sin noticias, el traslado de la Aída Mastrazzi a su sede original, pendiente desde hace dos años), escuelas que se caen a pedazos y falta total de nuevos proyectos edilicios. Desfinanciada y con becas ínfimas, la educación pública se ahoga en el descrédito y la mala fama y hace que los padres que poco tengan prefieran mandar a su hijo a un colegio parroquial, generalmente de cuota accesible. La educación privada, ampliamente subsidiada por la Ciudad, se benefició directamente y con creces (http://www.minutouno.com/notas/312627-ciudad-el-16-del-presupuesto-educativo-va-privados-y-solo-18-infraestructura-escolar-publica ).Mientras, para los colegios públicos, aulas container e inscripción online selectiva y defectuosa (si en diciembre y febrero no podés anotar a tu hijo a una escuela pública, ante el peligro de que pierda el año, lo anotás en una privada).
Las prepagas siguen aumentando sus clientes tanto como sus cuotas mientras los hospitales ven reducido su presupuesto año tras año. El Garrahangate de este año fue una simple muestra del desangrado constante de los nosocomios: la única razón por la que se visibilizó tanto fue que para el FPV fue una gran oportunidad de campaña (ridículo, por otra parte, porque es el mismo partido que votó a favor de dicha reducción: http://www.laizquierdadiario.com/Hospital-Garrahan-no-al-ajuste-del-macrismo-y-el-kirchnerismo). El Borda, tras años de olvido y sin gas, fue ocupado por fuerzas de seguridad que reprimieron una protesta pacífica contra la demolición de un taller de los pacientes amparada por un argumento ridículo (aparentemente la presencia de asbesto amerita este accionar: http://www.infojusnoticias.gov.ar/nacionales/a-un-ano-de-la-represion-en-el-borda-10-imagenes-para-no-olvidar-3889.html) . Esa intervención simplemente encubría el objetivo de vender los terrenos para la sede del Centro Cívico (nuevamente, avalado por el FPV: http://periodicotribuna.com.ar/14306-represion-en-el-borda-coletazos-del-pacto-pro-k.html)
La especulación inmobiliaria, mientras, fue ganando terreno. Con las viviendas sociales de la ciudad prácticamente frenadas (http://www.lanacion.com.ar/1784238-vivienda-una-pesada-herencia-que-macri-le-deja-al-proximo-gobierno-de-la-ciudad), la falta total de regulación de los alquileres y la mentira del crédito “Primera casa BA” (http://tiempo.infonews.com/nota/150646/el-pro-admitio-el-rotundo-fracaso-de-su-programa-de-creditos-para-la-vivienda), los inquilinos y los sin techo se acostumbran al abuso, el despojo y la indiferencia. Tan exagerada es la situación que se crearon la UAI (http://www.inquilinos.org.ar/) y la IA (https://www.facebook.com/inquilinos.agrupados/?fref=ts).
Pero los abusos del PRO nunca hubiera sido posible sin el aval concupiscente y solapado de la primera minoría de la Legislatura Porteña: el Frente Para la Victoria: cuando tuvo oportunidad de realizar juicios políticos o pedir explicaciones se agachó espectacularmente y dejó que las cosas fluyan (o, en algunos casos, las apoyó explícitamente como cuando negoció un paquete de veinte leyes altamente cuestionables en 2013): http://www.lapoliticaonline.com/nota/61279/, http://www.lapoliticaonline.com/nota/60338/, http://www.cronista.com/economiapolitica/Con-apoyo-opositor-Macri-ya-aprueba-un-paquete-de-20-leyes-20131108-0054.html.
Por otro lado, ya nos acostumbramos al accionar casi despótico de Macri cuando decidía vetar leyes que hasta sus propios leigisladores habían propuesto o votado: http://chequeado.com/ultimas-noticias/vidal-menos-del-5-de-las-leyes-que-se-aprueban-por-ano-son-vetadas/. Si algo aprendimos en la Ciudad es que el PRO no dio ni opciones ni respetó derechos y que para el FPV todo se puede negociar.  Y por ello no debe extrañar que hayamos cenado lo que cenamos este año que se fue.

Plato principal: Spottismo ilustrado
Lo más desesperante de la campaña fue la vacuidad de los discursos, las propuestas, las entrevistas y los spots. Todo giraba alrededor de consignas vacías, estadísticas incomprobables, propuestas imposibles y palabras bonitas que más que una postura seria desnudaba una falta total de comprensión del rol que ambos candidatos tenían para encarar el cargo al que aspiraban ocupar.
Siendo ambos millonarios y ambos empresarios que se dedicaron a vaciar empresas y/o contraer negociados turbios, pocas veces habrán conocido un colectivo por dentro, o bancarse filas en el banco, facturas abusivas o precios inflados. Siendo ambos también provenientes de la educación superior privada (en el caso de Macri, primaria y media también), son hijos de su tiempo: una era de retroceso progresivo del estado hacia los confines de la población. Ambos además están acostumbrados a un sistema judicial corrupto que los sobresee en los momentos oportunos (Macri y el contrabando y las escuchas ilegales, Scioli y el quincho ilegal incendiado).
Ambos estuvieron siempre lejos de los problemas de la gente común, se enriquecieron con el menemismo y vivieron con tranquilidad el fin de siglo, hasta que la política “los llamó” (a Scioli un poco antes: https://www.youtube.com/watch?v=ezaPayZ3zHQ). Completamente ajenos a la militancia partidaria y de la interiorización con los problemas políticos y sociales del país, se convirtieron súbitamente en conductores desideologizados que por incomprensibles razones opacaron a políticos de longa trayectoria y diversas procedencias (Leopoldo Moreau, Elisa Carrió, Alfredo Bravo, Álvaro Alsogaray, Miguel Ángel Toma, Antonio Cafiero, Eduardo Angeloz, etc.). Estos ocasos tienen su razón de ser en un cambio de era muy drástico (últimos trece años) que deglutió partidos enteros (la UCR, por ejemplo, que no superó el 10 % en ninguna de sus últimas siete elecciones, el PS y el PC, ahora son brazos del FPV, la UCD desapareció en 2009 y sus neoliberales se desperdigaron) y personalidades partidarias muy valiosas, muchas veces de referencia -más allá de acordar con sus idearios o no-. La deshistorización y despartidización de la política argentina llevó a lo que analizaremos a continuación.
El 70% de los votos estaba concentrado en tres millonarios desideologizados que predicaban por el cambio, la libertad, el futuro, la esperanza y la unión, nada nuevo ni nada aventurado (ya lo habían hecho Francisco De Narváez, Roberto Lavagna, Ricardo López Murphy y hasta Julio Cobos). El futuro del país ya estaba rifado, porque la continuidad falsa que predicaba Daniel Scioli estaba en franca contradicción con el gabinete que planeaba armar y su gestión provincial (a Karina no le creía nadie su look de nueva Evita, sobre todo considerando que estafó al Banco Provincia por una suma millonaria para financiar su fracasada empresa de perfumes).
Así que los tres competían en vacuidad discursiva, pero lo más preocupante fue la recta final hacia el ballotage, cuando realmente había que decir algo interesante: ese momento no ocurrió nunca, solo se libraron batallas terminológicas ancladas en propuestas inconcebibles dado el prontuario de ambos candidatos.
¿Qué es el spottismo? Es la compulsión que tiene un candidato a inundar su discurso con frases hechas, interpelaciones amplias, propuestas precoces u oportunistas y consignas descoloridas. El objetivo del spot es completamente apartidario: convencer a la mayor cantidad de gente, sea del partido que sea, y ello les quedaba cómodo a ambos candidatos, puesto que ninguno tuvo un compromiso partidario de larga data (los años menemistas de Scioli son solo tres menos que los kirchneristas) y lo único que les interesaba era ganar. Ambos eran lo suficientemente neutros como para decir lo mismo con distintas palabras, pero obviamente a Scioli le pesaba el lastre peronista más que a Macri, que con su blindaje mediático, su alianza utilitaria y ficticia con la UCR y el voto anti-k tenía más ventaja. Por ello la diferencia se basó no en una cuestión partidaria sino en la dicotomía cambio/continuidad, aunque ambos polos se defendieron con un discurso igualmente hueco. Para llegar a ver el spottismo con claridad hay que ver primero algunos spots:
Scioli
La retórica del deporte y del triunfo a pesar de todo es lo que inunda estos discursos, que se mezcla con otros relacionados con el pasado del país y la herencia kirchnerista. En ningún spot se lo vincula partidariamente de modo explícito y se menciona a Cristina o a Néstor en alguno aislado. Scioli hablaba de continuidad pero no de continuidad partidaria, eso siempre fue claro: él creó su propia logia y su propio credo e intentó generar una mística de líder que siempre le faltó. Es más, eligió un color y palabras propias que podrían bien designar una nueva formación política desligada o heredera del kirchnerismo. 




Macri
A pesar de tener la fortuna de contar con el apoyo de la UCR y de Carrió, ambas figuras brillan por su ausencia en toda mediación audiovisual o gráfica: lo único que indica que hay más partidos que el de Macri es la franja multicolor. Estos anuncios son un poco más hábiles: Macri no tiene lastre partidario nacional, así que se muestra con distintas personas en calidad de visitante campechano y bondadoso.




Luego, están los spots más personalizados, visitando gente con diálogos excesivamente guionados y emotivos, como si te visitara un familiar que te va a cambiar la vida, y así de forzados.


Hay dos que son polémicos:





Ambos spots son claramente invasivos y hacen florecer la impronta patronal y machista del candidato. Claramente invadiendo los espacios personales y dando cariño ficticio a niños, deja a las niñas en una posición incómoda y comprometida. Un análisis de estos spots conviene traer a colación: http://www.laizquierdadiario.com/spip.php?page=movil-nota&id_article=21129.
Contraspots
Para finalizar, dos anuncios con fines difamatorios de ambos partidos. Salieron la última semana antes del ballotage:



Para tomar: El blindaje mediático y el consenso fabricado
Algunos medios de comunicación fueron gestores de campaña. Esto nunca sorprende, ya que desde hace al menos ocho años la pelea entre los multimedios y el kirchnerismo se volvió explícita y tomó tintes casi grotescos; la Ley de Medios (hoy desestimada por decreto) fue un gran triunfo de la sociedad argentina en su conjunto (no tanto la AFSCA, que demostró claramente su desinterés en los medios independientes). Lo que sí sorprende es la asunción del rol marcadamente partidario de los medios durante octubre, noviembre y (obviamente) diciembre.
Lo más sorprendente e indignante es cómo se instaló un triunfalismo durante todo noviembre. Las encuestas dibujadas, los debates donde se daba por ganador a Macri continuamente, la sobremediatización de los candidatos y funcionarios del PRO gestaron la idea de que Cambiemos iba a ganar y tenía que ganar.
Macri ganó prácticamente de pedo el ballotage: una diferencia de solo 700.000 personas, el equivalente a un 1,5% del padrón, no hacen triunfador a nadie. El panorama actual es este (Fuentes: diario El Cronista y El Día ), nada más alejado de un gobierno con mayoría automática (y por eso no sorprenden los decretazos):

 Sin embargo los medios lo levantaron y lo levantan aún como si lo hubiera votado la inmensa mayoría, intentando dar legitimidad a sus ridículas y autoritarias acciones: http://tn.com.ar/politica/lo-que-estabamos-esperando-el-inexplicable-baile-de-macri_586038, http://tn.com.ar/politica/paso-lo-imposible-macri-es-presidente-electo-y-bailo-muy-bien_637545, http://tn.com.ar/politica/macri-euforico-desde-el-balcon-de-casa-rosada-hablo-bailo-y-termino-con-un-graciasssssssssss_641145. Habrá que repasar algunos de los epicentros de la campaña periodística:
 TN inauguró su sistema 360 casualmente con los festejos en el obelisco (una manera de decirle a los perdedores: “para los K que lo miran por TV, con alta definición y vívidamente”): http://tn.com.ar/politica/como-nunca-lo-viste-los-festejos-en-el-obelisco-en-360deg-y-con-un-drone_637687.
La Nación dedicó durante dos o tres años una contratapa que servía como portavoz de la campaña macrista -destacando sus acciones en la ciudad- con una denominación aparentemente neutral (“Buenos Aires”), donde se destacaba el periodista Mauricio Giambartolomei. También en La Nación Luis Majul bombardeaba casi semanalmente sobre las estrategias que debía seguir el candidato amarillo y lo elogiaba cada vez que podía, plagando sus “notas” (por respeto al periodismo de verdad lo pongo entre comillas) con condicionales y palabras claramente buscadas en diccionarios de sinónimos. Esto sin contar los numerosos periodistas y cronistas ocasionales conservadores de medio pelo que plagan sus páginas (Carlos Reymundo Roberts, Eduardo Fidanza, Luis Alberto Romero, Mario Vargas Llosa, etc.), obviamente dejando de lado a los periodistas más serios como Carlos Pagni. Clarín hizo lo mismo pero con los periodistas mediocres de siempre.
Periodismo Para Todos, el ariete principal del antikirchnerismo, se dedicó a cubrir íntegramente las famosas marchas nocturnas “autoconvocadas”, los cacerolazos, a generar intrigas respecto a la muerte de Nisman y la supuesta implicación de Aníbal Fernández en el crimen de General Rodríguez. El programa sirvió como tribuna de denuncias serias y bien fundamentadas solo tres o cuatro veces: cuando descubrió la conexión entre Fariña y Lázaro Báez (“ruta del dinero k”), cuando denunció los negociados de los gobernadores provinciales kirchneristas (Maurice Closs y Gildo Insfrán) y cuando descubrió la relación comercial entre Núñez Carmona, Alejandro Vandenbroele y Amado Boudou (acusados por falsificación de papeles de autos, la reestructuración trucha de la deuda de Formosa y la adquisición turbia de Ciccone Calcográfica). Pero el resto de los programas (casi el 60%) fue pescado podrido, estados de la cuestión (la trata en la Argentina), seguimiento de denuncias anteriores o puro stand up machista y chabacano. Si a todo esto le agregamos el estilo campechano sobreactuado y la postura de adalid de la verdad que caracterizan a Lanata obtenemos un programa muy poco serio, aburrido y hasta irritante, insostenible teniendo en cuenta que duró cuatro temporadas enteras.
Postre: Panqueques y vuelos de cabotaje
Macri va a gobernar para el campo, los medios dominantes y las empresas multinacionales, eso está clarísimo y ya lo comenzó a demostrar con sus decretazos y despidos. Moyano y Venegas fueron sus laderos sindicalistas y serán quienes justifiquen paso a paso sus acciones porque lo único que les interesa es conservar su kiosco gremial (y el dinero y los matones que ello implica) y mantener contentos y a raya a los trabajadores: su única inquietud durante todo 2015 fue el impuesto a las ganancias.
Pero es interesante también ver quiénes que antes lo criticaban están hoy alineados con él:
La subsecretaria de Políticas Universitarias que iba a acompañar a Juan Cruz Ávila es Danya Tavela, la referente educativa del frente Progresistas de Margarita Stolbizer: http://www.lanacion.com.ar/1850311-juan-cruz-avila-sera-el-nuevo-secretario-de-politicas-universitarias. Ávila renunció, pero ella sigue en el puesto, y comparte subsecretaría con dos hombres conservadores históricos del Radicalismo: Alberto Dibbern y Albor Cantard.
Martín Lousteau, candidato con pinta de empresario descontracturado que imitaba la postura de empresario descontracturado que caracterizaba a Macri en 2007, luego de negar constantemente sus vínculos con el PRO, hacer una campaña tibia en oposición a Larreta y no jugarse completamente a decir que iba a votar a Margarita Stolbizer (http://www.eldestapeweb.com/elecciones-2015-lousteau-confirmo-que-no-apoyara-macri-las-presidenciales-n7969, http://www.diarioregistrado.com/politica/124693-lousteau-revelo-a-quien-votara-en-las-paso-nacionales.html), terminó siendo Embajador en Estados Unidos. 
De los barones del conurbano no se sabe mucho: algunos terminaron desplazados por los rostros mediatizados de Cambiemos (Martiniano Molina, Ramiro Tagliaferro, Néstor Grindetti, etc.) y otros ganaron, manteniéndose muchos en silencio estratégico mientras ocurría todo lo que derivaría en la pérdida de la provincia de Buenos Aires: los meses que pasaron entre las PASO y el 23 de octubre. Ni Domínguez ni Fernández eran candidatos buenos, ambos eran pésimos y ninguno tenía la potestad de erigirse como el emblema del justicialismo, y ello generó una grieta que los medios y el PRO aprovecharon satisfactoriamente. Tras la derrota de Julián, a ningún barón le interesó que ganara Aníbal, lo único que querían era mantener su intendencia, y  así militaron para ellos mismos (si ello implicaba entregar boletas cortadas con su nombre en vez de la boleta completa Intendente-Fernández-Scioli, lo harían, y así lo hicieron). La única que ganó en la provincia de Buenos Aires fue la tijera: http://www.clarin.com/politica/Ustarroz-Wado_De_Pedro-Mercedes-Cambiemos-FPV-Macri_0_1454254813.html, http://www.clarin.com/politica/corte_de_boletas-Daniel_Scioli-Margarita_Stolbizer-candidatos_0_1454854559.html, http://www.losandes.com.ar/article/gano-scioli-perdio-anibal-medio-millon-de-boletas-cortadas-en-buenos-aires.
Por último, un video que demuestra hasta qué punto el kirchnerismo llegó dividido, herido y desesperanzado a las elecciones de un candidato que no querían, de un Randazzo abatido pero certero: 


Café: Matsaaruti, Pukak, Auniq
Votar en blanco fue lo que muchos kirchneristas creían (y siguen creyendo) habría sido la causa del triunfo de Cambiemos. Varios recibimos ataques y chicanas absurdas por votar por ninguno de los dos candidatos del ajuste, la Iglesia y el campo y los intereses extranjeros. Circuló por todos lados la típica imagencon el objetivo de simplificar las cuestiones y rememorar a todo el mundo que el kirchnerismo era la única opción:
También circuló esta estupidez (http://kirchnerista.blogspot.com.ar/2015/11/no-te-alcanzo.html) que pretende aunar todos estos logros bajo una ficcionalización épica del kirchnerismo, cuando en realidad todo ello fue votado en el Congreso por legisladores de varios partidos y apoyado por la inmensa mayoría de la población, sin importar banderas. El miedo a perder todo lo logrado fue manipulado vilmente para conseguir votos a un candidato que no era garantía ni de la mitad de las cosas que están en esa lista; comparto parcialmente este decálogo de errores de campaña del kirchnerismo: https://www.mariajuliaolivan.com.ar/2015/10/26/los-10-errores-de-la-campana-oficialista/.  
Para el kirchnerista medio los que votamos en blanco somos sus enemigos, porque cree que realmente queríamos que ganara la derecha, porque realmente piensa que somos tibios y que nuestros objetivos e ideas jamás se van a cumplir. Nunca dijimos que los dos eran lo mismo pero tampoco nunca dijimos que íbamos a votar al mal menor, como quisieron convencernos sus propios militantes.
Pero del mismo modo en que no creemos que haya un discurso unificado entre los simpatizantes del FPV ni que se crean todo lo que sus referentes partidarios dicen, ellos deberían darse cuenta de que las reivindicaciones del que no se sentía representado por ninguno de los dos candidatos millonarios (de hecho la "garantía de la continuidad" estuvo a punto de acompañar a Macri a Davos, y el 11 de diciembre ya estaba de su lado: http://www.lanacion.com.ar/1853330-mauricio-macri-se-reune-con-daniel-scioli-en-la-casa-rosada) son más que razonables. Ya perdimos, los dos perdimos y es hora de comprender mejor al otro, pero sin dejar de reconocer los errores, propios y partidarios.
Del mismo modo que hay fracciones e ideas entrecruzadas dentro del FPV, hay diversas posturas dentro del votante en blanco, impugnado o nulo, que a pesar de ser un 3% fue un 3% definitorio, que buscó conscientemente alejarse de las falsas polarizaciones, las estúpidas promesas y los libretos del spot. Si el kirchnerista medio desea que se entable un diálogo serio y coherente debe dejar de pensar que somos macristas encubiertos, o le va a seguir yendo muy mal. El problema del voto en blanco  (y si se quiere, del voto en sí) es similar a las trampas del lenguaje: la nieve es una sola, pero puede haber cincuenta palabras para describirla: There are 50 eskimo words for snow

4 de agosto de 2012

La tragedia de River - Cómo se llegó a la B






0 – Las ironías de la promoción
Se hablará de lo dionisíaco, avasallador y desbordante que fue la definición de ese 18 de junio de 2011, día en el cual en solo 2 horas ocurrieron cosas harto infartantes. Creo que nunca existió una jornada así, y el último 24 de junio de 2012 lo confirma: nunca se viviría tanta angustia como en ese día del año pasado.
La adrenalina y el vértigo están justificados, ya que se jugaba todo. Los dos descensos directos y la doble condena a la promoción. Ese día River comenzaría oficialmente su extirpación del torneo de excelencia: jugar una promoción es prácticamente estar en la B. Es jugar contra un equipo de la B. Es estar a la altura de un gladiador de la B.
Sin que nadie lo supiera, durante esas dos horas una fuerza agobiante y poderosa se desplomaría sobre los cuatro clubes que tenían su futuro jugado. Esa fuerza empujaba sin dudar a esos cuatro equipos al barro; de manera inevitable y cruel. Pero también justificada.
Una sumatoria de elementos causales y fantasmagóricos actuaban del lado de esa fuerza. Maldiciones y fatalidades se unieron en un cóctel de condena a la B.
Pero había más maldiciones que causalidad. Las cuatro banderas, los cuatro escudos del blanco como color mayoritario, Huracán, Gimnasia, River y Quilmes, se iban a la B por muchísimas razones.
La mufa, los nervios, los errores y la falta de escrúpulos de las dirigencias se juntaban. Por un lado, que los números de esa fecha sumaran 13 era solo el comienzo, solo el sello inicial de esos partidos malditos y simultáneos. Los cuatro ya estaban en la B.
Aún así la agonía y la desesperación se daba por quién iba a la promoción, al manotazo de ahogado, y quién se hundía indefectiblemente; si uno hubiera sabido (iluso uno, como siempre, tenía esperanzas) que iba a caer de todos modos, la habría pasado menos mal, sin duda alguna.
Los datos: Cuatro partidos simultáneos, de 15 a 17: River-Lanús, Quilmes-Olimpo, Gimnasia-Boca, Independiente-Huracán.
Las maldiciones, entonces. O ironías mejor dicho:
Para empezar, el destino quiso que el turco Mohamed, jugador de inferiores y amante del Globo, fuera el DT del equipo que goleó sin piedad en su -hasta ahora- último partido en Primera División al club de sus amores. Cinco goles chamuscaron el arco de los pobres quemeros, con una facilidad pasmosa que sumada a la expulsión del arquero titular y a un penal errado implicaban el pasaje a la segunda división, la cuarta vez que el club desciende en los últimos veinticinco años. Que te cocinen un descenso, está bien, pero que la sal la ponga un socio, un compañero del club, es el colmo de la rabia. Pero no hay que olvidarse que otros partidos se jugaban simultáneamente.
Gimnasia tenía que empatar o perder ante Boca para que Huracán tuviera por lo menos posibilidad de jugar una promoción. Gimnasia iba 2 a 0 en los primeros minutos ya, lo cual ponía a los quemeros en difícil posición. Pero, fuerza divina mediante, Cristian Cellay se encargaba de devolver la ilusión con dos goles. Otra ironía: Cellay, formado en las inferiores del Globo, le hacía un favor a su club; y al ser titular en Estudiantes –cedido a Boca en ese torneo- se desquitaba como jugador Pincha. Para colmo, un pase de cabeza de otro Pincha muy querido en el club estudiantil (Martín Palermo) le daba al empate amargo un sospechoso color tornasolado en rojo y blanco. El fantasma del León amargaba al Lobo y soplaba para que las pelotas entraran. Y se alegraba de su inminente ida a la B. De esta manera Boca, con el empuje del espectro de Estudiantes, condenaba al desempate a Huracán y Gimnasia (esto demuestra la unión íntima entre estos dos partidos).
Mientras, un arquero suplente más que ignoto, Matías Ibáñez, que DEBUTABA en ese partido (no es un dato menor), la rompía tapándole absolutamente todas las pelotas a Quilmes en la cancha de dicho equipo cervecero. La rompió entrando a los 28 del primer tiempo por Tombolini (arquero lesionado). Absolutamente increíble la actuación de dicho arquero. Si no, miren:

I – Las causas del descenso
El último partido que habría que comentar es el de River-Lanús. Sin ironías, ese partido contó con fuerzas mucho mayores, mucho más intensas y mucho más antiguas. Tres de cuatro de los equipos contaron -además de los contratiempos del destino-, con falta de técnica y constancia, malos resultados y desesperación, común para equipos chicos o ya familiarizados con el infierno anual de la Segunda División.
¿Y cuál es tal fuerza divina tan grande? El castigo por la transferencia indiscriminada de jugadores.
Las glorias millonarias migraron en masa y sin dudas tras una o dos temporadas exitosas: D’Alessandro, Aimar, Saviola, Higuaín, Chori Domínguez, Carrizo, Mascherano, Demichelis, Cavenaghi, entre otros. Entre 2000 y 2006 el nivel del equipo fue en baja a causa del desguace constante de fomraciones: cada vez más talentos, y pibes jóvenes, se iban. Pero era imperceptible, era muy lento. A partir de 2007 el nivel empezó a ser deplorable. Primero se escapaban las Libertadores, luego los campeonatos, luego los primeros cinco puestos. Se pasó a mirar la mitad de la tabla con impotencia y en pocos semestres, a mirar la calculadora con desesperación.
Los números no son inofensivos, eso se aprendió bien. Pero en ese momento no se había aprendido que los recortes de planteles tampoco lo son. Ambos factores están íntimamente relacionados, y el castigo del club llegó por ese lado. El destino, que no es necio ni injusto, se avivó de que las glorias se vendían. Dejó pasar un tiempo para que los dirigentes reflexionaran, y nada. Llegó el 2010 y empezó a presionar. Se siguió vendiendo, sin ningún escrúpulo. Y el destino dijo: cuando las glorias vuelvan, van a tener para que guarden. Y así fue. Ortega, Almeyda, Carrizo. Y empezó el castigo, se digirió lento y duramente. Los puntos se empezaron a perder, los partidos se empezaron a empatar. Los goles empezaron a faltar. Los planteos empezaron a ser horribles. La desesperación por la acción inclemente de la aritmética era el castigo divino, era lo justo. La yeta de traer veteranos se hacía efectiva.
Otros casos donde ocurrió esto o algo parecido fueron en Central (el Kily González vuelve en 2010, en 2010 Central desciende), Gimnasia (Barros Schelotto vuelve en 2011, en 2011 Gimnasia desciende), San Lorenzo (Romagnoli vuelve en 2012, en 2012 San Lorenzo está en zona de descenso directo o promoción durante la mitad del torneo), y habría que buscar otros.
No se debe descartar tampoco la apatía del oscuro JJ López. Un experto en descensos (mandó tres planteles al descenso) y equipos replegados (planteos dubitativos o débiles). Para colmo hincha de Boca. Los veteranos nos mandaron al descenso, es cierto, y eso se vio claramente en las manos de aceite de Carrizo y en el mal estado y la inconstancia de Ortega. Pero no fueron malas compras. No eran malas las compras, lo malo era quien las hacía.
Pero hay causas más grandes que la vuelta de los veteranos (porque de hecho Camoranesi volvió y no ocurrieron cosas muy graves en la mediocridad de Lanús, porque de hecho es un club con cuentas y transferencias claras y coherentes). En principio está la Ley del oponente (Estudiantes se transfigura en dos jugadores de Boca y amarga a Gimnasia). Pero también está la Maldición de Cappa (o mejor dicho, de los Ángeles de Cappa).
Al perder la final de 2009 -pobre Cappa, sin fallos propios-, los ex combatientes de su plantel que no migraron (en cierto modo el hundimiento de Huracán tiene que ver con el descuartizamiento de dicho equipo, con ventas indiscriminadas) y jugaron en Argentina llevaron consigo una mufa increíble: Arano jugó en el equipo de River que descendió, y Federico Nieto y Gastón Monzón jugaron hasta el último partido de Primera División de 2011. Toranzo no causó nada en Racing porque nunca se ganó la titularidad.

II – El conjuro para volver
Pero River volvió. Y ¿Cómo lo hizo? Potenciando las fuerzas de la condena al descenso hasta que tuvieran el signo contrario. Con huevo, con confianza, con inteligencia,
Logrando que los elementos antes destructivos se vuelvan una herramienta: a los veteranos que trajo de vuelta les sacó el máximo provecho, a los ex ángeles de Cappa los hizo jugar partidos decisivos, y se jugó por los pibes (Lucas Ocampos jugó las 38 fechas, con enorme calidad, Cirigliano fue un alivio en el centro de la cancha, los Funes Mori hicieron feliz al público). En un plantel muy heterogéneo se dieron desafíos nuevos y planteos muy complejos.
Almeyda, el primer veterano y primer hincha, se puso literalmente el equipo al hombro en una muestra inigualable de heroísmo y temeridad. Ponzio jugó toda la segunda mitad del torneo. Cavenaghi y Domínguez la rompieron la primera mitad, y jugaron muy bien con altibajos casi imperceptibles. Con un mediocampo asegurado, Trézéguet brilló con jugadas para el recuerdo y un huevo inolvidable, que implicaba pases de primera extremadamente precisos, marcas violentas y goles arriesgados. Eso en cuanto a los veteranos.
Los “Cappos” fueron César González y Carlos Arano, que se destacaron como carrileros y hasta tuvieron chances de gol. Cuando entraron, se lucieron y obtuvieron nota de sobra. Aportaron desborde.
Un dato que me había olvidado de mencionar son los uruguayos: tener uruguayos en el plantel es de buena suerte. Díganle sino a Caruso Lombardi (que vio un heroico retorno a primera de Quilmes desde el banco caldeado de un San Lorenzo casi condenado al pozo ciego; bien merecido tuvo su estrés por traidor), y su milagroso Carlos Bueno, que le convirtió dos al imbatible Instituto; o a Falcioni, que hizo lo imposible para incluir a un Santiago Silva que la descosió en la Libertadores (salvando en más de una ocasión el culo fruncido de su planteo estático, típico del bostero cagón). La buena suerte fue aportada por la incorporación de Carlos Sánchez y la actuación tímida pero comprometida de Juan Manuel Díaz.
La única manera de revertir la tragedia era subirla al hombro y convertirla en arma. Convertir la antítesis en material de síntesis. Arriesgar. Y así fue como los números jugaron a nuestro favor. Por eso fuimos el equipo con más goles a favor, más puntos, menos goles en contra y la diferencia de tantos mayor. Por eso fuimos los que pusimos más garra. Por eso escribo esto un 4 de agosto, a 409 días del descenso que tanto nos dolió (4+9+0= 13). Por eso Trézéguet nos devolvió a primera con trece goles convertidos.  Por eso nos burlamos de los números. Porque tenemos los números a nuestro favor.